"La vida, como la fotografía, consiste en positivar lo negativo"
Abril de 2011
París - Euro Disney

Viaje al mundo de la fantasía

Los jardines de Les Tulleries.
Corría el año 2011; mi hijo Iosu había cumplido 4 años en agosto y decidimos hacer un viaje a la tierra de la fantasía de Disney, en París. Esta vez era un viaje organizado, no tenía mucho rodaje en eso de preparar las salidas, los aviones, etc. Así que, contratamos un viaje de 4 días con 3 noches en el Hotel Cheyenne, con entradas al parque y viaje en el tren de alta velocidad, ya que, al venir el abuelo y no poder volar por problemas cardíacos, el viaje más cómodo era ese.

Disneyland Paris, conocido cuando fuimos nosotros como Eurodisney, es un complejo turístico-recreativo de 22,3 km² situado en Marne-la-Vallée. Abrió al público el 12 de abril de 1992 y es uno de los destinos turísticos más importantes de Europa. El parque incluye dos parques temáticos: Disneyland y Walt Disney Studios, una zona comercial, una de entretenimiento, un golf, siete hoteles oficiales Disney y otros siete asociados. Disneyland tiene, a su vez, cuatro zonas temáticas: Fantasyland, Discoveryland, Frontierland y Adventureland, además de una zona de paseo y servicios llamada Main Street USA.
Está situado a 30 kilómetros de París. Dispones de buena conexión en tren y bus desde los dos aeropuertos de la ciudad y desde el centro, desde la estación de Mont Parnés. Si estás alojado en París puedes coger el tren RER-A (línea roja) que te deja al lado de la entrada del parque (parada Marne la Vallée) en unos 35 minutos por 8.40 € los adultos, 4.20 los menores de 10 años y gratis los menores de 4 años. En esta parada puedes coger un autobús gratuito que te llevará a tu hotel.
Estos trenes salen de 5:20h a 0:30h cada 10 minutos y tienen varias paradas en el centro como: Charles de Gaulle-Étoile (metro 1, 2 y 6), Auber (metro 3, 7, 8 y 9) y Châtelet les Halles (metro 1, 4, 7, 11 y 14). Te dejo abajo el enlace a su web para que puedas acceder a toda la información de horarios, entradas, hoteles...

Astigarraga - París - Euro Disney
Habíamos preparado todo con mucha ilusión y a media tarde nos trasladamos desde Astigarraga hasta la localidad francesa de Hendaya en mi coche particular, para coger el tren nocturno al otro lado de la frontera. Dejamos el coche en el parking junto a la estación del tren para que, a la vuelta, pudiésemos regresar a casa lo más cómodo y rápido posible.
Una vez todo controlado, vía, horario, etc., cenamos algo en la estación mientras hacíamos tiempo. Con total puntualidad dieron acceso al tren y nos instalamos en nuestras literas en un camarote para cuatro personas. La verdad el viaje fue bastante cómodo. Mi hijo casi no pegó los ojos, porque la emoción podía con él. Después de un "paseo", prácticamente en un abrir y cerrar de ojos, estábamos en "la ciudad de la luz", París.
Mi hijo Iosu, de apenas cinco años de edad, estaba exultante de alegría, pero, a la vez, nervioso y emocionado. Nunca olvidaré su carita de fascinación...
Mi hijo en la estación del tren de Hendaya.


Euro Disney
Llegamos a la estación de París-Orly y desde allí teníamos que ir a EuroDisney mediante un tren de cercanías que salía desde la estación de París-Bercy hasta Marne La Vallee. Tras la odisea de subir y bajar del tren, con el niño, el abuelo y las maletas, llegamos al destino a medio día. La sola visión del parque desde afuera te metía ya en un mundo mágico y despertaba las ganas
de entrar y disfrutar como un niño. En la misma parada de llegada del tren estaba la parada de los autobuses que te trasladan hasta los diferentes hoteles, así que, cogimos el que iba hacia el Cheyenne y para la hora de comer habíamos hecho el check-in, recogido las credenciales para entrar al parque y estábamos acomodándonos en nuestra habitación.



El pueblo del "salvaje" oeste donde nos alojamos, la recepción del Hotel Cheyenne y el edificio Gerónimo donde teníamos nuestro alojamiento.
Comimos algo y directamente fuimos al “cogollo” para empezar a disfrutar. Tras pasar la barrera de la entrada, bajo el Hotel Disney, flanqueada de “chiringuitos” de todo tipo, cafeterías, pizzerías, regalos, casas de madera de la época del oeste y la estación con sus trenes de vapor, se abre una ancha avenida. Es la llamada Main Street USA, con el ambiente de la América de principios del siglo XX. Había tanto que ver, había tanto que patear que, la verdad, no sabías por dónde empezar. Estaban arreglando la parte baja del Castillo de la Bella Durmiente y para ser sinceros, le quitaba bastante belleza, pero bueno era así y no podíamos hacer nada.
Walt Disney con Mickie Mouse presidiendo la entrada.
La cara de felicidad de mi hijo me llenaba de alegría, aunque de vez en cuando, viendo los grandes muñecos que paseaban por allí, se asustaba un poco. Como el abuelo tiene una movilidad reducida, el ritmo de nuestro caminar era bastante lento y tardamos un buen rato en llegar hasta la oficina donde se acreditaban las personas con minusvalía, para poder coger una silla de ruedas y la credencial que nos daría acceso a las atracciones, sin tener que aguantar las largas colas de espera. Una vez con la credencial en nuestras manos, era cuestión de empezar a ver las atracciones.


La entrada al parque.
De la Main Street USA subimos calle arriba alucinando con cada rincón y cada atracción que encontrábamos a nuestro paso... De repente, nos dimos de bruces con un desfile de los que cada día se organizan con la participación de todos los personajes Disney. Tras la algarabía del desfile, nos dirigimos a la zona llamada Fantasyland, la tierra de la fantasía, como su nombre indica, con el castillo como punto central. Aunque la parte inferior estaba forrada con unas imágenes del castillo sobre unos tableros, tapando el andamiaje, la estampa era bonita y la ilusión con la que mi hijo vivía el momento acababa convirtiéndolo en un momento maravilloso. Dentro se abría otro mundo lleno de fantasía, era como la puerta de entrada a un cuento de esos que leíamos de niños.




Algunos personajes del desfile y la cara de asombro de mi hijo.
Pinocho, Merlín, Peter Pan, Alicia en el país de las maravillas, Los Caballeros del Rey Arturo, Dumbo, Blancanieves y los enanitos... Cada atracción era una especie de viaje a la infancia. El niño disfrutaba de lo lindo, pero nosotros no nos quedábamos atrás. Así pasó la primera jornada, la tarde se iba acabando, el sol se metía y era el momento de volver al hotel, cenar y descansar. Había que reponer fuerzas para el día siguiente estar “a tope” para seguir disfrutando.

Euro Disney
Nos levantamos y fuimos a desayunar a la cafetería del hotel, teníamos "buffet" libre. Fruta, cereales con yogur y un café para empezar el día lleno de energía. Tras el desayuno fuimos en busca del autobús para acercarnos al parque. A primera hora como se ve en la foto, estábamos en la entrada con ganas de disfrutar... Teníamos otro hermoso día por delante.
Nos dirigimos a Fantasyland ya que el día anterior no habíamos visto todo... Un paseo en las barcas por el país de los cuentos en miniatura, el laberinto de Alicia, la Bella durmiente, las locas tazas de té y una de las que más nos gustó, It´s a small world, un crucero que recorre el mundo entero, con muñecos vestidos de trajes típicos y canciones de cada país amenizando el recorrido... !¡ Precioso !!




Una nueva jornada de fantasía nos esperaba dentro del parque.




Durante el paseo en barca vimos cantidad de referencias a los cuentos de siempre.
Se hizo la hora de comer y buscamos un chiringuito para comer algo de pasta... Comimos rodeados de la Reina de Corazones, el sombrerero, Alicia, el conejo blanco y el gato atigrado.






El conejo blanco, Alicia, el sombrerero loco, conejo, el gato atigrado y la mala, malísima Reina de Corazones.
Desde allí, sin perder un minuto, nos dirigimos a la parte llamada Frontierland. En esta zona del parque te metías de lleno en el Fart-West, nos esperaban un sinfín de nuevas atracciones... Entramos por el campamento indio de Pocahontas y fuimos a la cantina decorada con infinidad de fotos de los más legendarios pistoleros como “Billy el Niño” y “Calamity Jane”. Tomamos un café y fuimos a la zona del embarcadero en busca del paseo en el barco de vapor que cruzaba el río Mississipi, el llamado Crucero de Thunder Mesa.
Réplica de uno de los barcos que navegaban por el río Mississipi
Abajo distintos paisajes referentes al oeste, que vimos desde el barco a vapor.




Enseguida llegó el barco y como teníamos prioridad de embarque, subimos casi los primeros y pudimos hacernos con la primera fila de la cubierta superior, en la proa del legendario barco... Un sitio de lujo.
Zarpamos hacia la zona que rodea la montaña rusa llamada Big Thunder Mountain, pero no subimos en ella ya que estaban arreglando algo y estaba en una "parada técnica". Pasamos junto a una cabaña del oeste y una familia de alces y tras unos 20 minutos de recorrido, encaramos la casa del terror, llamada Phantom Manor. Al acabar el relajante recorrido del barco, nos encaminamos hacia ella, con el reparo del pequeño, pero, a la vez, la curiosidad de ver que había dentro.




En la casa Phanton Manor nos esperaban los fantasmas.
Entramos; entre fantasmas y calaveras fuimos recorriendo la mansión, con algún que otro grito tras los sustos que nos íbamos llevando...
Al final, con la adrenalina a flor de piel salimos de nuevo a la calle, entre risas y comentarios. Un largo y tranquilo paseo al ritmo del abuelo, para dirigirnos hacia Adventureland, que alberga el mundo de los piratas. Allí estaban, desde el País de Nunca Jamás con Peter Pan y el Capitán Garfio en su legendario barco, la famosa Skull Rock, (la roca con forma de calavera), pasando por la casa de Robinsón Crusoe, hasta la misma guarida del Capitán Yack Sparrow recreando a los Piratas del Caribe.






En Adventureland nos encontramos con los piratas.


Tras la intensa travesía por "el mar del Caribe", teníamos que espabilar para llegar a tiempo de ver el desfile vespertino de los personajes Disney que todas las tardes recorren el parque en un colorido y animado pasa-calles lleno de magia e ilusión... Nos acercamos hacia la parte donde comenzaba el desfile, para así poder ver en primera fila a todos los personajes. La carita de mi hijo era todo un poema, los ojitos desorbitados y la boquita abierta, daban fe de su estado de "éxtasis".











El desfile congrega a todas las estrellas del universo Disney.
Un momento mágico para mi hijo.


Pasaron los personajes y nosotros tomamos camino de regreso al hotel, pero, de paso, nos paramos un momento en la zona llamada Discoveryland. Allí, nos subimos a las naves de Buzz Light Year y dimos un paseo por el espacio ínter-estelar.
Fue el remate a un intenso día en el que disfrutamos con el niño y como niños. La tarde caminaba implacable hacia el ocaso, el sol caía en el horizonte y tanto mi hijo como el abuelo acusaban el cansancio de las horas de aventura vividas...
Era el momento de plegar velas y volver a puerto. Poco a poco volvimos andando por la Main Street USA camino de la salida del parque, para coger el camino de la zona de los hoteles.
Conduciendo la nave de Buzz Light Year, Iosu disfrutó mucho.
Había que regresar al hotel, cenar, ducharnos y descansar. Al día siguiente teníamos planeado ir a París. A ver como lo organizábamos, el abuelo no se atrevía a venir porque meterse en el metro y caminar todo el día le agotaría mucho... Mañana decidiríamos.

Euro Disney - París - Euro Disney
Me levanté temprano, estaba ilusionado con la idea de ver "la ciudad de la luz"; París. Puse en marcha a la “tropa” y fuimos a desayunar. Finalmente, el abuelo se quedaría en el hotel, ya que el ritmo que íbamos a llevar -las caminatas, el metro y todo el día estresados-, no era propicio para él. Tras el opíparo desayuno, preparamos una pequeña mochila con algo de comida y agua
(sobre todo para el crío) y fuimos hasta la estación del tren para ir a la capital. El tren en su línea RER-2, nos llevaría hasta la estación Charles de Gaulle, justo bajo el mismísimo Arco del Triunfo, en Los Campos Elíseos, donde empezaría nuestro periplo por la ciudad.
Un único día no da para mucho, así que había que intentar ver lo más significativo. Tenía preparado un recorrido de oeste a este, empezando en el Arco del Triunfo y acabando en Notre Dame, así que, mapa en mano, subimos por la Avenida de los Campos Elíseos...
El Arco de Triunfo es uno de los monumentos más famosos de la capital francesa y probablemente se trate del arco de triunfo más célebre del mundo. Construido entre 1806 y 1836 por orden de Napoleón Bonaparte para conmemorar la victoria en la batalla de Austerlitz, está situado sobre la plaza Charles de Gaulle, en el extremo occidental de la avenida de los Campos Elíseos. Tiene una altura de casi 50 m, un ancho de 45 y una profundidad de 22. Esta gestionado por el CMN (Centro de los Monumentos Nacionales). Te dejo el enlace a su web para ver toda la información.
El Arco del Triunfo.

Después por la Avenida de Kléber nos dirigimos hacia la Plaza del Trocadero. La imponente visión de la Torre Eiffel desde allí arriba, con el llamado Campo de Marte en la parte posterior y el río Sena por delante me emocionó... Más atrás se expandía la ciudad en un sin fin de calles, edificios y jardines que se perdían en el horizonte, hasta donde la vista alcanzaba. Tras grabar tan bonita imagen en la retina, y hacer unas fotos, nos encaminamos escaleras abajo. Cruzamos el río y pasamos por debajo de la gran estructura de hierro, icono de la ciudad desde su construcción en 1918. No habíamos sacado entradas anticipadas y las colas para comprarlas y para posteriormente subir a la torre eran kilométricas, así que, decidimos seguir adelante porque de otra manera perderíamos toda la mañana.

Al fondo el Sacre Cour desde la Plaza del Trocadero.

La Torre Eiffel es una estructura de hierro forjado construida por el ingeniero civil francés Gustave Eiffel y sus colaboradores para la Exposición Universal de 1889. Ubicada en el extremo del Campo de Marte a la orilla del río Sena, este monumento, símbolo de Francia y de su capital, es la estructura más alta de la ciudad y el monumento turístico más visitado del mundo, con más de 7 millones de turistas cada año. Desde que fue inaugurada, el 31 de marzo de 1889, ha acogido a más de 250 millones de visitantes.
Con una altura de 300 metros, prolongada con una antena hasta los 330, fue la estructura más elevada del mundo durante cuarenta y un años. Se construyó en dos años, dos meses y cinco días y en su momento generó cierta controversia entre los artistas de la época, que la veían como un «monstruo» de hierro. Tras finalizar su función como parte de las Exposiciones Universales de 1889 y 1900, su tamaño excepcional y su silueta inmediatamente reconocible hicieron de la torre un emblema de París. Te dejo abajo el enlace a su web.
La maravillosa y emblemática Torre Eiffel.

Sabias que...
...el proyecto exigió la definición de 18.038 piezas metálicas ensambladas con 2.500.000 de remaches y la realización de 5.300 diseños de taller con sus correspondientes planos, en los que trabajaron 50 ingenieros y 150 operarios. La distancia entre sus patas de apoyo es de 125 m de longitud. Con sus ascensores y antenas llega a pesar 10.100 toneladas. El mantenimiento de la torre incluye la aplicación de 60 toneladas de pintura cada siete años para evitar que se oxide.


La Escuela Militar y sus amplios jardines.


El Teatro Real y el Palacio des Invalides. A la derecha el obelisco y mi hijo rebosando felicidad.


Hacía un día muy bonito y nos sentamos en la hierba del Campo de Marte para comer un sándwich y descansar un momento, mientras nos recreábamos con la impresionante visión de la Torre Eiffel. Tras el momento de descanso tocaba reanudar la marcha... Atravesamos todo el Champ du Mars y llegamos a la École Militaire. Esta es una academia militar fundada en 1751 por el rey Luis XV. Construido por el arquitecto del rey Ange-Jacques Gabriel, este conjunto monumental sigue en uso. Cierra la perspectiva sureste del Campo de Marte, donde se celebraba la revisión anual de las tropas, que luego se trasladaba a los Campos Elíseos. Está clasificado como monumento histórico desde 1990. Tras hacer unas fotos nos dirigimos hacia la explanada donde encontramos el Palace des Invalides. Construido en el siglo XVII por el rey Luis XIV, su propósito era albergar a los veteranos de guerra que quedaban mutilados. Es uno de los edificios más icónicos de París, plagado de referencias históricas del pasado militar francés. En su interior está el mausoleo de Napoleón Bonaparte. Además, el complejo incluye la Iglesia de la Cúpula y el Museo del Ejército. En su jardín mi hijo corrió a gusto detrás de las palomas.

La Torre Eiffel desde el puente de Alexandre III.
Al rato continuamos la marcha volviendo a cruzar el Sena para llegar a la Avenida de Wiston Churchill y girar a la derecha hasta la Place de la Concorde y ver el Obelisco de Lúxor allí colocado. Este monumento es el original de Egipto, mide 23 m de altura y se lo regaló el gobierno egipcio al francés allá por 1830. Desde el Obelisco de Luxor nos dirigimos a los jardines y parque de Les Tuilleries, un precioso espacio de más de 1 Km de largo cerca del la Iglesia de Saint-Germain-l'Auxerrois de estilo gótico y situada junto al Palacio del Louvre. La parte más antigua es su torre románica, que data del siglo XII. Históricamente, fue la parroquia de los reyes de Francia debido a su proximidad al Louvre. La existencia de la iglesia está atestiguada en el siglo VII (época merovingia) dado que fue el lugar de enterramiento de San Landri, obispo de París, que murió alrededor de 655 o 656. El abad Lebeuf (1687-1760) creía que había que atribuir un primer origen a una capilla que habría podido ser construida poco después de la muerte de San Germán, obispo de Auxerre. Desde allí nos dirigimos al Museo del Louvre. Me quedé con muchas ganas de entrar, pero, no era buena idea... Las prisas, el niño empezando a cansarse y el abuelo esperando en el hotel no nos dejarían disfrutar.
La iglesia medieval de Saint Germain L´Auxerrois.

La apertura del Louvre en 1793 significó, dentro de la historia de los museos, el traspaso de las colecciones privadas de las clases dirigentes a galerías de propiedad pública para disfrute del conjunto de la sociedad. Ello lo convirtió en precedente y modelo para varios museos. El Louvre es el museo de arte más visitado del mundo. Tiene una amplia colección de piezas egipcias y estatuas como La Venus de Milo. También podemos encontrar cuadros como La Gioconda (Leonardo da Vinci), La consagración de Napoleón (Jaques Louis David) o La Libertad guiando al pueblo (Eugéne Delacroix). Pero, encontrarás obras de todos los grandes maestros. Te dejo el enlace a su web.
El Louvre es el museo nacional de Francia consagrado tanto a las bellas artes como a la arqueología y las artes decorativas anteriores al impresionismo. Está ubicado en el antiguo Palacio Real del Louvre. Sus extensas colecciones son el resultado del coleccionismo desarrollado por la monarquía francesa a lo largo de varios siglos, al que se sumó el esfuerzo de varias personalidades de la Ilustración, la labor desamortizadora de la Revolución francesa, las victorias militares durante las guerras napoleónicas, y las campañas arqueológicas y compras impulsadas durante el siglo XIX. En sus 210.000 m² se exponen unas 35.000 obras, de las cuales 7.000 son pinturas, además de contar con 380.000 objetos y antigüedades.


La Plaza del Louvre, entrada al museo.
Detalle de la pirámide de cristal.






Las dos fotos de la izquierda son de los jardines y las estatuas de Les Tullereis. En la columna central, arriba una vista general de los jardines; abajo, el Teatro Real desde. A la derecha, arriba, el Arco del Triunfo del Louvre; abajo, el Teatro Real y la torre de la Iglesia de Saint-Germain-l'Auxerrois.
Nos conformamos con ver la famosa pirámide de cristal y las preciosas estatuas que la flanquean y seguimos nuestro itinerario camino de la Catedral de Notre Dame. Ibamos muy bien de tiempo, así que seguimos andando en lugar de usar el metro, que era la primera idea que nos habíamos planteado. Anduvimos por la Rue de Rívoli hasta la Rue de Renard y allí giramos a la derecha para cruzar el Pont Neuf que nos llevaría a la Ile de la Cité, una isla el río Sena, donde se ubica, rodeada de bellos jardines, la Cathédrale Notre-Dame.
Es una catedral de culto católico, sede de la arquidiócesis de París. Dedicada a la Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de París, se sitúa en la pequeña isla de la Cité, rodeada por las aguas del río Sena. Es uno de los monumentos más populares de la capital francesa. Empezada a construir en 1163, existen en la catedral dos marcados estilos arquitectónicos. Por una lado, reminiscencias del románico normando y, por otro, el estilo gótico que es el que “manda” en su resultado final. La mayor parte de su construcción se desarrolló entre 1163 y 1260, aunque se terminó en el año 1345 y se modificó de manera frecuente a lo largo de los siglos siguientes. Durante la década de 1790, tras la Revolución francesa, la catedral fue desacralizada y sufrió el robo y dispersión de muchos de sus bienes, quedando muy dañada y casi destruida. Tras ser empleada como almacén, en 1802, se le devolvió a la Iglesia católica gracias a Napoleón Bonaparte.
El templo subsistió en modestas condiciones hasta que la publicación, en 1831, de Nuestra Señora de París, novela escrita por Victor Hugo y cuyo escenario principal era Notre Dame, reavivó el interés popular por la vieja catedral.
Nota:
El 15 de abril de 2019, durante unas obras de restauración años esperadas, el edificio sufrió un grave incendio. Dos tercios de su tejado fueron destruidos, la aguja central de Viollet-le-Duc colapsó y los rosetones quedaron dañados. La reapertura de la catedral, tras cinco años de reconstrucción, tuvo lugar el sábado 7 de diciembre de 2024.





Distintas tomas de la Catedral de Notre Dame.

Sabias que...
...los siguientes acontecimientos tuvieron lugar en la Catedral de Notre Dame:
* En 1314 el templario Jacques de Molay fue quemado vivo en la hoguera frente a la catedral, aún en construcción.
* En 1429 se celebró la coronación de Enrique VI de Inglaterra durante la guerra de los Cien Años.
* El 2 de diciembre de 1804 Napoleón Bonaparte fue coronado emperador de Francia en presencia del papa Pío VII.
* El 30 de enero de 1853 se celebró la boda de Napoleón III con Eugenia de Montijo.
* En 1909 fue beatificada Juana de Arco.











Gárgolas uno de los rosetones y el arco del pórtico de la entrada a la catedral.
Como por arte de magia, embelesados por la belleza de tan maravilloso edificio, la tarde se nos echó encima y el tiempo que parecía que llevábamos de sobra, se esfumó en los alrededores de la catedral. La belleza de las gárgolas, la elegancia de sus torres y rosetones, la delicadeza y armonía que envolvía todo el entorno, absorbió de tal manera nuestra atención que tuvimos que desistir de acercarnos a ver los Jardines de Luxemburgo, ya que debíamos volver al hotel. El último minuto fue para poner la atención sobre un señor que, de pie, apostado en un lateral de la plaza, con el brazo extendido y la mano llena de migas de pan, silbaba melódicamente y los gorriones se le posaban como si fuera una estatua más.
El "abuelete" dando de comer a los gorriones.

Teníamos que volver hacia atrás, la estación más cercana del RER-A (línea roja), era Chátelet les Halles, a más o menos 1 Km. Mi hijo, como suele pasar con los niños de esa edad, "desconectó las baterías" en ese mismo momento y entró en la fase de decir: ¡! Ya no ando más ¡!
Así que el último tramo tuve que llevarle cargado en mis hombros. De todas formas mi pequeñín se portó como un Titán, ya que calculando posteriormente la distancia recorrida, resultó que habíamos andado nada más y nada menos que... ¡! 10 Kms ¡!
Montamos en el tren y en un abrir y cerrar de ojos estábamos de nuevo en el parque. Nos reunimos con el abuelo y fuimos a cenar algo. Teníamos que recoger todo ya que, al día siguiente, por la mañana, volvíamos a casa.
Había sido un día intenso y duro, pero, precioso. Así que, aunque llegamos molidos al hotel, la sensación de habernos movido por el mismo París, caminar por esa hermosa ciudad y enseñarle a mi hijo una de las urbes más famosas del mundo, me hizo sentir bien.

Euro Disney - París - Astigarraga
Nos levantamos con un ritmo bastante cansino, con el "bajón" que se suele afrontar el peor día de todos los viajes... El último día, el del regreso. Fuimos a desayunar y recogimos todo. Debíamos salir hacia París sobre las 09:00 horas, ya que el tren de alta velocidad salía a las 12:00 desde Gare Montparnasse y con el ritmo del abuelo...
Esta vez era algo más complicado, ya que en la estación del RER-A en Chátelet les Halles, debíamos coger el metro (línea morada) hasta Gare Montparnasse. Más complicado simplemente por la hora que era y porque debíamos andar pendientes del niño y del abuelo. Al final, llegamos a la estación con algo más de media hora de margen, suficiente para buscar la vía de nuestro tren y andar sin agobios.
El viaje de vuelta fue muy cómodo y en unas cinco horas estábamos en Hendaya. Cogimos nuestro coche y volvimos a casa. Retroceder al mundo de la fantasía, al mundo de los niños, fue maravilloso. Volver a recordar la infancia y disfrutarla con mi hijo fue una experiencia inolvidable. Espero que mi niño la recuerde siempre y cuando quiera repasar detalles aquí está este diario para revivirla. Por mi parte, sé que volveré a París... Volveré y recorreré sus calles, los barrios más bohemios, fotografiaré su noche y su hora azul y espero no hacerlo solo...
Au revoir París ¡!
© F. J. Preciado 2011

